Los efectos psicológicos del acné

El acné común, también conocido como acné vulgaris, es una enfermedad de la piel que, al no ser grave, suele pasarse por alto sin darle importancia. No obstante, el acné afecta a gente muy joven en un momento delicado de su proceso de maduración, por lo que los peores efectos del acné posiblemente no estén en la piel, sino en el interior. Con toda seguridad el desarrollo psicosocial es el que puede verse más afectado por el acné.

Sin embargo, muchas veces son los adultos los que más ven empeorar su estado anímico cuando tienen acné, ya que eso significa que el acné es resistente a los tratamientos. Sorprendentemente, en realidad no es tan importante la gravedad del acné, ya que los niveles de ansiedad o depresión son parecidos en todos los casos, que van desde los más leves hasta los más graves.

Debemos observar cuidadosamente los posibles signos de depresión en las personas con acné. Estos signos son los siguientes: tristeza, pérdida o aumento de peso significativos en poco tiempo, insomnio, fatiga, agitación e incluso ideas suicidas. En los adolescentes puede haber casos que requieran especial atención, con estados de ánimo extremos y un declive significativo en los resultados académicos. El mayor peligro que hay en los adolescentes es que esto les lleve a caer en el alcohol o en las drogas.

En nuestra sociedad las apariencias son muy importantes, lo que puede llevar a las personas con acné a sentirse avergonzadas e incómodas. Las burlas de las que pueden ser objeto no ayudan, por supuesto, a evitar esta angustia. En algunos casos esto provoca el desarrollo de un carácter introvertido, tímido y con dificultades para establecer relaciones sociales. En algunos casos se llega a desarrollar una fobia social, evitando en lo posible el contacto con otros por miedo a ser ridiculizados.

Como se puede ver, el acné no solo afecta a la piel sino al bienestar general de una persona, aunque los que no lo padezcan encuentren difícil entender cómo es posible que el acné tenga tanta influencia en la autoestima y en la confianza. Sin embargo, es precisamente por estos efectos por los que el acné debe ser tratado cuanto antes.

El consejo de un dermatólogo es esencial para tratar el problema como corresponde. En los casos de acné crónico en los que el individuo pueda estar sufriendo problemas de índole emocional, la ayuda de un psicólogo también puede ser determinante. Tenemos que apoyar a las personas que están sufriendo todos estos trastornos por culpa del acné.

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