¿Cómo funcionan las cremas antibióticas de uso tópico?

Las cremas de uso tópico contra el acné son uno de los medicamentos antiacnéicos que más se prescriben para el tratamiento del acné vulgar. Se trata de antibióticos de uso externo a los que se recurre cuando fallan los tratamientos sin receta. A menudo se utilizan como tratamiento único, o en combinación con otros medicamentos con el fin de eliminar totalmente el acné y prevenir las erupciones.

Usar una crema con antibióticos es bastante fácil. El proceso es extremadamente simple. Sólo es necesario aplicar una fina capa por lo menos dos veces al día. Cuando estemos usando una crema para el acné con antibióticos, debemos evitar utilizar limpiadores fuertes o ponernos otras cremas antiacné que pueden reaccionar negativamente con la crema antibiótica. Algunos de los ingredientes más comunes de las cremas antibióticas son los siguientes:

La clindamicina

Este medicamento también contiene peróxido de benzoilo y fosfato, lo cual ayuda a eliminar las bacterias que causan el acné. Además, contribuye a retirar las células muertas que hay en la capa superficial de la piel. Sin embargo, este medicamento puede provocar efectos secundarios ante los que tenemos que estar prevenidos. Suelen ser leves, en todo caso, y se toleran bastante bien. Estos efectos secundarios pueden incluir sequedad en la piel, irritación y descamación. También es posible que experimentemos un exceso en la producción de grasa, picor o ardor en la piel, erupciones cutáneas, hinchazón e incluso una ligera dificultad para respirar. Si el medicamento nos sienta mal, tal vez estemos experimentando una reacción alérgica. En un caso así, debemos cesar inmediatamente el uso de la medicación y consultar con su profesional médico cuanto antes.

La eritromicina

Este medicamento es único en la forma como utiliza el oxígeno para eliminar las bacterias causantes del acné. Ayuda a que las obstrucciones en los poros de la piel y los folículos se disuelvan. Una de las ventajas de la eritromicina es que las cremas a base de eritromicina las pueden usar mujeres embarazadas. Precisamente estas mujeres tienen más probabilidades de sufrir brotes de acné causados por los desequilibrios hormonales, por lo que tienen la opción de recurrir a la eritromicina como tratamiento sin tener que preocuparse de riesgos para el feto. La eritromicina, sin embargo, tiene asociados algunos efectos secundarios leves. Las personas que usen este medicamento pueden experimentar picor en la piel, enrojecimiento, aumento de la producción de grasa, sequedad o descamación y, a veces, una leve sensación de quemazón en la piel. Una vez más, si experimentamos alguna reacción adversa o alérgica a la eritromicina, es importante que consultemos con nuestro médico de cabecera inmediatamente.

La eritromicina y la clindamicina necesitan de receta médica. Estos medicamentos son más efectivos en el tratamiento del acné que los que se dispensan sin receta. Podremos comprobar que los resultados son más rápidos.

Comparación de medicamentos contra el acné tópicos y orales

También existen los medicamentos orales contra el acné y es posible que sean más conocidos que los antibióticos en crema. Tras un cierto tiempo, las personas desarrollan resistencia a los antibióticos orales, por lo que éstos pierden su eficacia. Por esa razón se desaconseja el uso de tratamientos por vía oral que duren más de medio año, prefiriéndose la utilización de cremas para tratar los casos de acné crónico.

¿Qué debe hacer entonces una afectado por el acné crónico? No se deben utilizar antibióticos (suministrados) por vía oral en periodos superiores a los seis meses, pero sí cremas. De hecho, muchas personas las prefieren, ya que de ese modo pueden evitar los peligros asociados al consumo de los antibióticos orales (como por ejemplo, que por el uso prolongado de antibióticos orales, éstos pierdan su eficacia). Los antibióticos en crema son muy sencillos de usar y la piel las absorbe con mucha facilidad.

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